domingo, 28 de noviembre de 2010

La reingenieria de Oliver Pérez

Durante los años en que Oliver Pérez ha sido parte de los Mets, hemos visto todo tipo de intentos por convertirlo en lanzador consistente: cambios en la mecánica, en el lugar donde pisa la placa, ángulos de entrega, entre otros.

Para mi gusto, en su regreso a la Liga Mexicana del Pacífico, lo primero que debía recuperar era la confianza y el asunto va por buen camino.

En su primer relevo contra los Venados de Mazatlán, el 4 de noviembre en el Teodoro Mariscal, más allá de la entrada en blanco con dos ponches, Oliver presentó un lenguaje corporal completamente distinto al de su aparición previa (3 de octubre) cuando camino la carrera del triunfo para los Washington Nationals.

Tras algunos relevos en los cuales puso el brazo en mejores condiciones, Oliver Pérez tiene 10 EL sin permitir carrera como abridor y su primer trinfo en ese rol desde 2009 contra uno de sus viejos clientes: los Atlanta Braves.

Una valoración más allá de los números, nos entrega a un Oliver con algunos puntos positivos y otros por trabajar.

En el lado brillante, el culichi aparentemente confía mucho más en sí mismo y sus pitcheos, los ha combinado con precisión, atacando constantemente la esquina de adentro e incluso, atreviéndose por primera vez en mucho tiempo, a cambiar ángulos de entrega.

Cuando se ha metido en aprietos, su carácter lo ha sacado adelante. Prueba de ello es el .176 que le promedian los contrarios con hombres en posición de anotar y que en las dos ocasiones que ha llenado las bases, salió del problema con ponche (contra Carlos Sievers y Agustín Murillo).

¿Por mejorar? Ciertamente su relación de BB y K (9-14) no es la ideal, así como tampoco ha mantenido una mecánica tan fluida como la que debe tener un lanzador consistente.

Dan Warthen, coach de pitcheo de los New York Mets, está convencido que cuando Oliver cae de manera equilibrada, puede mantener el comando. El lanzador no siempre ha tenido la misma caída, pero va en camino hacia conseguirlo.

¿La velocidad? Quizá nunca vuelva a niveles de 94-95 mph y mucho menos a 98. Por tal motivo el serpentinero deberá cuestionarse si debe incluir nuevas armas en su repertorio.

Ciertamente, Oliver no podía estar peor, por lo cual su mejora debe mirarse con cautela. Pero el asunto va hacia arriba, la duda queda en predecir, cuál será el tope.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La transformación de los Mets

La reconstrucción de los New York Mets no puede llevar mucho tiempo y poco a poco los seguidores tanto del equipo, como de la pelota, conocen a las nuevas piedras angulares.

Primero comenzaron por el nuevo Gerente, el veterano Sandy Alderson. Luego el sustituto de Omar Minaya incorporó a sus viejos conocidos Paul DePodesta y J.P. Ricciardi.

Ahora los Mets tienen nuevo mánager en Terry Collins, un experimentado dirigente quien se desempeñaba como Coordinador de Fildeo en el sistema de Ligas Menores del equipo y no toma las riendas de un equipo ligamayorista desde 1999, cuando fue despedido a media temporada por los Angels.

Además de su experiencia como mandamás en los Houston Astros y los Angels, Collins acumuló experiencia en los Búfalos de Orix de la liga japonesa y como mánager de China en el Clásico Mundial 2009.

El estilo agresivo de Collins ha causado impacto en muchos de sus peloteros, pero nunca ha conducido siquiera a un título divisional.

Cuando dirigió a los Angels, puso empeño en que sus peloteros corrieran las bases de manera agresiva, con algunos resultados positivos.

Por ejemplo Dave Hollins, quien llegó a los Angels con 20 robos en sus primeras siete campañas como ligamayorista, estafó 27 colchonetas en sus dos campañas con Anaheim.

Collins tendrá las piezas necesarias para conseguirlo en Nueva York y un parque amplio como el Citi Field, invita a un estilo como este. Luis Castillo, José Reyes, Carlos Beltrán, David Wright, Jason Bay y Angel Pagan tienen la velocidad para convertir al equipo en un espectáculo en las bases.

El problema de los Mets quizá no estará en la ofensiva, ni al defender en el terreno de juego, sino en un pitcheo plagado de interrogantes.

Recientemente, Sandy Alderson afirmó que nadie espera a Johan Santana listo para el Juego Inaugural. Mike Pelfrey y R. A. Dickey vienen de sus mejores temporadas en la MLB, lo cual siembra la duda sobre si podrán igualar o superar su desempeño. Jon Niese tuvo desempeño decente como novato, pero tiene la consigna de mejorar y tanto John Maine como Oliver Pérez, han sembrado suficientes dudas con su desempeño en la lomita, así como el estado de salud que suelen mantener.

Sumados los problemas legales del venezolano Francisco Rodríguez, Terry Collins tendrá el enorme reto de cambiar un ambiente lleno de problemas y cambiarlo por una cultura ganadora.

Por tal motivo, el tiempo apremia para Collins, Alderson y todo su nuevo equipo de trabajo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Reconstrucción ofensiva

No serán los únicos que busquen a Carl Crawford, pero seguramente darán pelea, porque saben de la necesidad imperiosa por mejorar la ofensiva.

Perder a Chone Figgins y Vladimir Guerrero antes del inicio de la temporada ya imponía un reto por resolver. Mike Scioscia intentó superar la falta de un primer bat como Figgins, con Erick Aybar y el dominicano, simplemente no pudo ante este reto inédito en su carrera.

Como resultado, los Angels pasaron de anotar 850 carreras en 2009 a 681 en 2010. En buena medida, todo comenzó desde su promedio de embasado, que descendio 39 milésimas de un año para el otro.

El golpe final vino tras la lesión de Kendry Morales y la imposibilidad de incorporar peloteros como Derrek Lee o Adam Dunn. Ahora Tony Reagins comienza la reconstrucción ofensiva y Carl Crawford es su objetivo principal.

Más allá de dónde podría batear, Crawford se adapta perfectamente al estilo ofensivo de los Angels: correr las bases y buscar la siguiente colchoneta en todo momento.

También a la defensiva, formaría quizá la mejor tercia de jardineros en la Liga Americana, junto a Peter Bourjos y Torii Hunter. Además, permitiría que Bobby Abreu tome un respiro y vea más acción desde la posición de bateador designado.

Crawford además, puede ocupar distintas posiciones en la alineación. Ciertamente sus mejores números los ha puesto como segundo en el orden (promedio de .305).

Sin embargo viene de imponer marcas personales en carreras impulsadas (90) y HR (19). Si los Angels resuelven el tema del primero en el orden, podría aspirar a su primera temporada con al menos una centena de producidas.

La batalla no será fácil, ya que Yankees y Red Sox estarán en la pelea por llevárselo. Lo único que ayuda a los Angels, es que salvo el tema del cerrador, no tienen muchos asuntos pendientes antes que comience la pretemporada.

Yankees y Red Sox, tienen muchos compromisos contractuales y pendientes por arreglar. Eso les restará flexibilidad para buscar a Crawford.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Los números contra la percepción

Más allá de Albert Pujols y su bat de plata sobre Joey Votto, ningún otro galardón ha causado tanta polémica como el quinto guante de oro en la carrera de Derek Jeter.

Sobretodo ahora en los tiempos de Bill James, Fangraphs y la sabermetría, con un arsenal de nuevas estadísticas que nos cuentan otra parte de la historia, pero para algunos, representan la forma más adecuada para entender el beisbol.

Pienso que la mejor forma de entender el rey de los deportes es jugándolo. Sólo cuando has pisado el terreno de juego, puedes comprender de manera total cómo se juega la pelota. Más allá de los números, que ayudan, pero son incapaces de medirlo todo.

Este debate puede llevarnos horas, meses, quizá nunca termine. Así que trataré de limitarme al premio que ganó el Capitán América.

En las ligas mexicanas, el guante de oro se otorga midiendo simplemente el porcentaje de fildeo. Tampoco me parece la vía, pero sólo bajo este criterio, Jeter merece el galardón ya que lideró a los paradores en corto de la Liga Americana con .989.

Sin embargo este número refleja en buena medida quién es Derek Jeter como defensivo: un parador en corto que normalmente no se equivoca, toma decisiones adecuadas y ocasionalmente, nos regala una jugada espectacular.

Su alcance no es el mismo a los 36 años, lo cual resulta muy natural. Sin embargo, una buena parte del camino hacia la victoria implica no regalar oportunidades al rival. Jeter cumple perfectamente con esta premisa.

Los opositores a esta designación han puesto como principal argumento una estadística producto de la sabermetría: el Ultimate Zone Rating (UZR). Una estadística que sus creadores, no han terminado de explicar.

Otra que han mostrado como argumento es el Range Factor (RF), mucho más sencilla de entender. Resulta de dividir los outs y asistencias entre el número de entradas jugadas.

Este número seguramente será mayor en equipos con lanzadores que inducen al roletazo. Por lo cual, no me extraña que en la Liga Nacional, Troy Tulowitzki y Brendan Ryan terminaran primero y segundo en la estadística. Por supuesto, Orlando Cabrera y Hanley Ramírez son últimos.

Desde mi punto de vista, la mejor forma de medir qué tan buen defensivo es un pelotero es viéndolo jugar. Por eso tiene sentido que para el guante de oro voten los manager y coaches de cada liga.

¿Los votantes pueden fallar o verse influídos de forma particular en su percepción? Por supuesto. Pero los números, por más depurados que sean, no cuentan toda la historia.