Durante los años en que Oliver Pérez ha sido parte de los Mets, hemos visto todo tipo de intentos por convertirlo en lanzador consistente: cambios en la mecánica, en el lugar donde pisa la placa, ángulos de entrega, entre otros.Para mi gusto, en su regreso a la Liga Mexicana del Pacífico, lo primero que debía recuperar era la confianza y el asunto va por buen camino.
En su primer relevo contra los Venados de Mazatlán, el 4 de noviembre en el Teodoro Mariscal, más allá de la entrada en blanco con dos ponches, Oliver presentó un lenguaje corporal completamente distinto al de su aparición previa (3 de octubre) cuando camino la carrera del triunfo para los Washington Nationals.
Tras algunos relevos en los cuales puso el brazo en mejores condiciones, Oliver Pérez tiene 10 EL sin permitir carrera como abridor y su primer trinfo en ese rol desde 2009 contra uno de sus viejos clientes: los Atlanta Braves.
Una valoración más allá de los números, nos entrega a un Oliver con algunos puntos positivos y otros por trabajar.
En el lado brillante, el culichi aparentemente confía mucho más en sí mismo y sus pitcheos, los ha combinado con precisión, atacando constantemente la esquina de adentro e incluso, atreviéndose por primera vez en mucho tiempo, a cambiar ángulos de entrega.
Cuando se ha metido en aprietos, su carácter lo ha sacado adelante. Prueba de ello es el .176 que le promedian los contrarios con hombres en posición de anotar y que en las dos ocasiones que ha llenado las bases, salió del problema con ponche (contra Carlos Sievers y Agustín Murillo).
¿Por mejorar? Ciertamente su relación de BB y K (9-14) no es la ideal, así como tampoco ha mantenido una mecánica tan fluida como la que debe tener un lanzador consistente.
Dan Warthen, coach de pitcheo de los New York Mets, está convencido que cuando Oliver cae de manera equilibrada, puede mantener el comando. El lanzador no siempre ha tenido la misma caída, pero va en camino hacia conseguirlo.
¿La velocidad? Quizá nunca vuelva a niveles de 94-95 mph y mucho menos a 98. Por tal motivo el serpentinero deberá cuestionarse si debe incluir nuevas armas en su repertorio.
Ciertamente, Oliver no podía estar peor, por lo cual su mejora debe mirarse con cautela. Pero el asunto va hacia arriba, la duda queda en predecir, cuál será el tope.

No serán los únicos que busquen a Carl Crawford, pero seguramente darán pelea, porque saben de la necesidad imperiosa por mejorar la ofensiva.
Más allá de Albert Pujols y su bat de plata sobre Joey Votto, ningún otro galardón ha causado tanta polémica como el quinto guante de oro en la carrera de Derek Jeter.