Joe Girardi no me sorprendió en lo absoluto, pero tengo razones para pensar que nuevamente se equivocó. Como lo hizo ya con la forma en que ha manejado a Joba Chamberlain.Este jueves nos despertó con la noticia de que Phil Hughes será el quinto abridor de los Yankees. Muchos lo temíamos, pero francamente, no tiene mucho sentido.
Para algunos el debate fundamental era si Joba Chamberlain debería ser o no abridor. Pero Girardi empezó a hablar de "competencia abierta" y puso a Alfredo Aceves, Chad Gaudin, Sergio Mitre en el escaparate, junto a Hughes y Chamberlain.
Y Aceves lo metió en aprietos para cumplir con su verdadero plan: regresar a Chamberlain al bullpen y darle una nueva oportunidad a Hughes.
El mexicano permitió una carrera limpia en sus primeras diez entradas de labor durante la pretemporada. Como si supiera de antemano, que para hacer cambiar a Girardi de opinión, tenía que hacerlo me forma perfecta.
En ese camino continuó los primeros tres episodios de su apertura del 20 de marzo contra Houston. Después vinieron un par de entradas malas, cinco anotaciones y el argumento que necesitaba el mandamás Yankee para borrar de la "competencia abierta" al mexicano.
Pero en vez de hacerlo público, le dio alas, habló de que sacó outs incluso sin estar en su mejor día y que le había gustado lo que vio.
Nada más falso.
HABLANDO DE REPERTORIO
Lo que a muchos tiene preocupado en cuanto a Joba Chamberlain es la baja en la velocidad del derecho. Hace un par de años tocaba las 100 millas, mientras en 2009, anduvo entre 92 y 94 a lo mucho.
Evidentemente como abridor, al venir por más de uno o dos episodios, habría de administrar los recursos. También es cierto que Joba es fundamentalmente un lanzador de recta y slider, repertorio quizá insuficiente para abrir juegos, pero con el cual puede convertirse en buen relevista.
A Hughes le ocurrió justamente lo opuesto. Muchos se ilusionaron al ver que su piedra alcanzaba las 97 millas por hora, algo que nunca pasó como abridor.
Ni ocurrirá ahora. A lo que deberá ponerle atención es a mejorar su cambio de velocidad, para que unidos a la gran curva que tiene y su recta, la cual veremos entre 92 y 94 millas, formen un arsenal de pitcher abridor.
Pero si no lo consigue, ¿cuál es el problema? Alfredo Aceves vendrá al relevo largo, tranquilizando el alma de Joe Girardi, como lo hizo en 2009.
Lo único pendiente, será encontrar al preparador de Mariano Rivera. Hughes ya era uno de los mejores en las Grandes Ligas y nada puede garantizar que Joba lo sea esta campaña, menos por la manera en que no lo han dejado crecer mentalmente.
Ciertamente, el tema dará de qué hablar durante abril o en algún punto de la temporada.
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