Hace casi once años lo vi lanzar por primera vez. Era un muchacho muy delgado, que parecía tener un conflicto con la zona de strike. Le conectaban poco y mal, pero siempre encontraba la manera de poner a todos nerviosos.Al parecer, poco ha cambiado desde entonces.
Nunca olvidaré lo que dijo una vez Chipper Jones. “El es la cosa más cercana a Randy Johnson que veremos en este juego”. Lo dijo en 2004, después de pegarle cuadrangular para que los Braves vencieran 1-0 a los Pirates.
En ese momento, nadie podía decir que Chipper estaba loco. La recta de Oliver alcanzaba las 98 millas por hora y sus dos tipos de slider, le bastaban para dominar (literalmente) a la oposición.
Sin embargo, su receptor Jason Kendall lo describió mejor que el tercera base de los Braves: “tiene el potencial para ser muy dominante, tiene repertorio de juego sin hits”.
Efectivamente, Oliver Pérez tiene “potencial para ser dominante”. Los New York Yankees lo saben, ya que en seis juegos contra el mexicano sólo le batean .199 y tienen marca adversa de 1-5.
A Oliver le gustan los juegos grandes. Como aquel contra Estados Unidos en el Clásico Mundial 2006, cuando el zurdo no les permitió carreras en tres episodios.
Su potencial y dos campañas consecutivas de al menos diez triunfos con los Mets permitieron que su agente Scott Boras convenciera a Omar Minaya de que valía 36 millones de dólares por tres temporadas.
Oliver estaba recién casado y todo apuntaba hacia arriba. Pero el lanzador encontró la forma de transformarse nuevamente en aquel lanzador peleado con la zona de strike.
El pleito fue serio: 58 bases por bola en 66 entradas de labor. El punto más bajo llegó el 23 de agosto de 2009 cuando ni siquiera pasó de la primera entrada contra los Phillies.
Tres días después, el anuncio de una operación en su rodilla derecha le puso fin a su peor temporada en las Grandes Ligas y ciertamente, le compró quizá una última oportunidad de alcanzar los niveles del legendario Johnson.
Total, a los 27 años “The Big Unit” sólo tenía 34 triunfos en MLB y había liderado la Liga Americana en bases por bola durante dos temporadas. Oliver a esa misma edad, tiene 58 victorias y un solo “título” de pasaportes.
La lesión de rodilla tiene un vínculo mucho más profundo del que parece con el peor momento de Oliver como ligamayorista. Los altos mandos de los Mets han llegado a la conclusión que los problemas del lanzador para tirar strikes, tienen que ver con la manera en que termina su wind-up.
Es decir, cuando cae de forma consistente, tiene buen dominio de sus lanzamientos: pone la bola donde quiere.
Una rodilla lastimada impide estabilidad en la mecánica de lanzar y bien podría justificar el desastre de la temporada 2009.
Su mánager Jerry Manuel está convencido de que tendrá un mejor serpentígero esta campaña. “Veo un Oliver mejor enfocado que en el pasado”, dijo tras su segunda apertura de la pretemporada.
Randy Johnson despegó a los 29 años de edad. Fue en la temporada de 1993, cuando tuvo marca de 19-8, 3.24 PCL y lidero el joven circuito con 308 ponches, su primera campaña con al menos tres centenas de abanicados.
Johnson acaba de retirarse con 303 victorias y prácticamente un lugar seguro en el Salón de la Fama de Cooperstown.
Entonces, Oliver Pérez tiene tiempo para cumplir la sentencia de Chipper Jones. La pregunta es si tendrá la consistencia, o la mecánica adecuada sobre el montículo.
Esta vez, Jerry Manuel y Omar Minaya lo necesitan. Muy seriamente.

