jueves, 3 de junio de 2010

La reacción perfecta

Hoy desperté y por momentos, parece que no hubiesen pasado ocho horas. Incluso siento como si la ira o frustración de muchos aficionados al beisbol continuara en ascenso. No quiero ni pensar que harían de tener a Jim Joyce cara a cara.

Yo dormí tranquilo, feliz e incluso entre más pasa el tiempo, puedo asegurar que Armando Galarraga me entregó un recuerdo que jamás olvidaré. Más allá del gran juego que lanzó, su reacción vale más que el libro de récords o el Salón de la Fama. Ya dejó huella en el corazón de muchos aficionados al deporte.

Aquí alguna de las piezas de grandeza por parte del venezolano:

- "Le doy mucho crédito por salir y decir: ey, necesito hablar contigo y pedirte perdón. Eso no ocurre, no ves salir a un umpire y decir: ey, déjame decirte que estoy apenado. Me ofreció disculpas y se sintió muy mal. Ni siquiera se bañó, tenía la misma ropa. Me dio un par de abrazos". Galarraga sobre Jim Joyce.

- "Sé que nadie es perfecto. ¿Qué más puedo hacer? Estuve molesto en el momento porque estaba nervioso. No sabía qué hacer, estaba como celebrando. Luego lo vi a los ojos". Galarraga describe sus reacciones.

- "Yo tengo mi pelota y el video del juego, cuando tenga un hijo le diré: tu papá lanzó un juego perfecto".

No creo que exista una reacción más perfecta. El derecho de los Tigers no demerita el gran juego sobre el montículo, no utiliza el momento para despotricar contra otros y al final, le da una vuelta total a la página.

El lanzador sabe que tiene retos más importantes en el futuro. Uno de ellos es recuperar la forma de su campaña de novato, cuando terminó con marca de 13-7 y 3.73 PCL.

La 2009 fue bastante adversa e incluso lo mandó de vuelta a ligas menores, pero este miércoles 2 de junio nos regaló muestras deportivas más que evidentes, de que puede convertirse en un pitcher importante para los Detroit Tigers.

Galarraga, por lo que veo, está plenamente consciente de que su carrera va más allá del juego que acaba de lanzar y que muchos de sus más grandes sueños, todavía pueden cumplirse.

Por el momento, me tomo la libertad de ponerme de pie y aplaudirle, porque su grandeza es incluso superior a la de un juego perfecto.