lunes, 12 de abril de 2010

El dilema

Desde la víspera a la fecha límite de cambios en 2009 comencé a escucharlo por todos lados: "Adrián González debe irse a un equipo ganador, como los Yankees o los Red Sox".

No ocurrió entonces y en realidad, yo no lo veo tan cerca.

Por supuesto, los Padres tienen la posibilidad de permitir que otros equipos los enamoren con la idea de un cambio y exigir las perlas de la virgen, al fin que por el momento, poseen el control de la situación.

El pelotero no ha manifestado molestia alguna por la falta de protección en el orden al bat o poca experiencia de sus compañeros de alineación: Kyle Blanks, Chase Headley, Will Venable o Nick Hundley.

González juega cerca de la familia, es ídolo en San Diego y la figura de la franquicia. Ni siquiera ha reclamado que sus ingresos (4.75 millones de dólares por la temporada 2009) son bajos para su rendimiento.

Además, el equipo posee una opción de contrato para retener a "El Titán" por cinco millones y medio de dólares en 2011.

No veo entonces cómo, los Padres dejen escapar a González en la presente temporada. Quizá en 2011, si no ven forma de pagarle lo que merece, pero no esta campaña.

Adrián optó en 2007 por un contrato que le brindara estabilidad. En ese tiempo, los Padres tenían a Mike Cameron, Brian Giles, Khalil Greene, Jake Peavy, Greg Maddux y Trevor Hoffman: tenían la mira en la postemporada.

Ahora, parecen condenados a el último lugar de la división. Tendrán que pensar en doble o triple dígito para mantener a su mejor bateador.

¿Harán el intento? O simplemente bajarán a Kyle Blanks del jardín izquierdo a la primera base.